Una de las fuentes más grandes de alegría para el ser humano es la relación de pareja.
Desgraciadamente también puede ser uno de los motivos (o pretextos) más
comunes para el sufrimiento.
Para re-encontrarnos con los
motivos que dieron origen a esta unión en primer lugar (llámese
noviazgo o matrimonio), hay que recordar que el crecimiento espiritual
es el motivo principal de nuestra unión.
Este desarrollo
interior es lo que sustenta, primero al individuo, y luego a la pareja.
La evolución espiritual, las lecciones de vida, la práctica natural y
genuina del amor como forma de ser, hacer y tener es el objetivo mismo
de vivir, y la unión en pareja es lo que, en teoría, debería ayudar a
lograrlo.
Una buena parte de las fricciones y desencuentros de
la pareja se pueden resolver al recordarse mutúamente que están para
ayudarse a crecer y a cumplir sus metas. Con esto dicho, no se trata de
cambiar al otro. La único que puedes hacer es cambiarte, por más
difícil que sea aceptar este hecho. Tú no puedes cambiar a tu pareja.
Lo que sí puedes hacer es propiciar su crecimiento, con tu ejemplo, con
tu propia intención y transformación. La alternativa está llena de
sufrimiento.
¿Qué hacer para iniciar este cambio, para hacer de
tu unión una que propicie el desarrollo interior, el crecimiento
espiritual? Aquí algunas ideas propuestas por Gary Zukav en Spiritual Partnership Guidelines (guía para la unión o sociedad espiritual):
- Hablen. Hagan el compromiso de darle al crecimiento espiritual la más alta
prioridad. Quizá nunca han hablado al respecto, y este sería un buen
momento para hacerlo. ¿Qué significa desarrollo interior?, ¿qué es
crecer como individuos?
- Enfócate en lo que puedes aprender. Sobre tu persona, en lugar de juzgarte o culparte. Nota tus emociones,
pensamientos e intenciones (culpar, juzgar, necesidad de tener la
razón, buscar admiración, escapismo mental, tratar de convencer, etc.)
- Estírate. Sal de tu zona de comfort, de aquellas partes de tu personalidad que
tienen miedo (o pavor) a ser confrontadas, cambiadas. Sal del caparazón
para enfrentar lo que no funciona en tu persona.
- Toma responsabilidad. Por lo que sientes, por tu experienca, por tus acciones. Recuerda: tus
sentimientos son tuyos e independientemente de lo que 'te hagan', tú
tienes la última palabra: aprender y tomar acción para mejorar o seguir
en una espiral negativa.
- Actúa con compasión. Recuerda que tanto tú como tu pareja tiene miedos. Observa y obsérvate
con ojos de amor, para perdonar y curar. Cambia de perspectiva: del
miedo al amor. ¿Como tratarías a un bebe o a un niño que enfrenta un
miedo? Trátate así y trata así a tu pareja.
- Suelta la distancia.Hazte presente al hablar, haz tus interacciones conscientes y llenas de amor.
Habla personal y específicamente, en lugar de hacerlo de forma general
y abstracta.
- Actúa desde la parte más sana de tu personalidad. En lugar de aleccionar, juzgar, culpar, chismear, cuidar como si fuera
niño(a). Tu expectativa de la otra persona se convierte en realidad.
Trata a tu pareja con respeto.
Las relaciones personales, especialmente las de pareja siempre serán un reto. Al recordar el
propósito de la unión de pareja, como una sociedad para el crecimiento
de dos personas, que mantienen su individualidad, es más fácil
re-encontrarse con los motivos que le dieron origen.
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