La autoestima es la manera que tenemos los seres humanos de amarnos, aceptarnos, respetarnos y valorarnos a nosotros mismos. Su formación se inicia a partir de nuestras primeras relaciones durante los primeros años de vida, lo que vemos de nosotros mismos en nuestro presente es la imagen primera que nuestra familia nos reflejó. No se trata solo de valorarnos siempre positivamente, sino de reconocer y aceptar nuestras virtudes y nuestros defectos.
La autoestima es el andamiaje que sostiene toda la estructura de nuestra persona. Lo contrario de autoestima es el ego, es decir, amarse por las cosas que están fuera de uno mismo.
Tenemos que revisar siempre en qué hemos estado cimentando nuestro amor propio, nuestra valía, nuestra fuerza. Si tu has basado tu autoestima en títulos universitarios, casas, autos, tipo de profesión, status de trabajo, la familia, el poder, pensando que con esto serás más valorado y tenido en cuenta, te encontrarás que habrá muchos que valgan más que tu, porque en la comparación habrá muchos que tengan más.
La autoestima se basa en una estructura formada por tres componentes: pensamiento, sentimiento y acción. Lo que tú pienses sobre ti mismo, eso se presenta como realidad. El pensamiento es creador de tus experiencias y el universo también te las cree.
Las acciones concretas y claras fortalecen nuestra autoestima, no nos sirve de nada saber todo sobre el tema si no hacemos nada para amarnos más a nosotros mismos. Amémonos y emprendamos acciones concretas para demostrarnos a nosotros mismos cuánto nos queremos. Cuidémonos en nuestros tres seres: físico, mental y espiritual, mantengamos estas áreas en equilibrio y cultivémoslas para mantener nuestra autoestima en alto.